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LG G6: ¡Hola, pantalla!

LG ha demostrado durante los últimos años que es capaz de tomar algunas decisiones atrevidas con sus smartphones tope de gama: desde trasladar todos los controles a la parte trasera hasta curvar la carcasa o apostar por un diseño modular. No todas estas apuestas le han salido bien, pero ha sabido identificar cuáles sí lo han hecho para mantenerlas una generación tras otra y prescindir del resto. 

Así, en su recién estrenado LG G6, la coreana ha abandonado el sistema de módulos que proponía el año pasado y, en su lugar, ha decidido hacer énfasis en la pantalla. Su primera medida ha sido integrar una de 5,7 pulgadas en el tamaño que habitualmente tiene un móvil con pantalla de 5,2 pulgadas. ¿Cómo? Reduciendo al máximo los marcos, que casi desaparecen en los laterales. Es una diferencia que se nota en el día a día: sobre todo se agradece la posibilidad de disfrutar de los beneficios de una superficie de visualización tan amplia sin los inconvenientes de un teléfono de grandes dimensiones. 

Pantalla alargada

Esta pantalla es el doble de alta de que ancha: en ella caben dos cuadrados de las mismas dimensiones, una característica que LG ha explotado en el campo del software, como veremos más adelante. Este ratio (18:9 o, lo que es lo mismo, 2:1) no es habitual, aunque la firma defiende su utilidad al navegar por Internet o en redes sociales por la mayor cantidad de información que muestra, y durante la visualización de series y películas por su capacidad para ofrecer una experiencia más inmersiva. La realidad es que todavía es complicado localizar contenidos multimedia con este formato, aunque no imposible: Netflix y Amazon ofrecen algunas de sus producciones, como Stranger Things, House of Cards o Transparent. 


Salvo por estas excepciones, no queda otra que adaptar los contenidos panorámicos tradicionales (en un formato 16:9). Hay dos opciones: verlos tal cual y, por lo tanto, con unas bandas negras a los lados que rellenan los píxeles sobrantes; o escalar el contenido, haciendo que perdamos parte de la información. Algo similar ocurre con las aplicaciones —exceptuando las preinstaladas, que están adaptadas— aunque, en este caso, podemos aprovechar las bandas negras para que no se tape ninguna zona de la imagen cuando aparecen los característicos botones virtuales del menú. 
En cuanto a la calidad de imagen, LG G6 presume de ser el primer smartphone compatible con Dolby Vision, un estándar HDR (High Dynamic Range) que, como HDR 10 —con el que también es compatible— ha sido pensado para visualizar una gama más amplia de colores y todos los detalles, tanto en las zonas más oscuras como en las más brillantes. A través de él, busca enriquecer la reproducción de contenidos multimedia. Al igual que ocurría con los contenidos para el formato de pantalla 18:9, los disponibles en HDR son limitados, aunque es cierto que cada vez son más las películas, series y documentales disponibles con esta calidad, incluso en plataformas como Netflix y Amazon. 
Esta tecnología, junto con una resolución de 2.880 x 1.440 píxeles (QHD+), consigue que la visualización de contenidos sea estupenda: buenos niveles de contraste, una representación de color muy positiva, ángulos de visión al nivel de otros modelos y un brillo que permite verla al sol sin problema.
Perfectamente integrada

Por lo demás, la pantalla queda muy bien integrada en el terminal, con las esquinas redondeadas creando simetría con los bordes curvados del teléfono. Este diseño, según la coreana, hace que se aumente su resistencia en el caso de caídas. Además, el smartphone tampoco resultará dañado si se moja debido a que, gracias al estándar IP68, puede sumergirse a metro y medio de profundidad durante media hora. Como complemento —aunque no lo hemos probado de primera mano— LG afirma que el dispositivo ha superado pruebas de alta temperatura y de penetración de clavos. 
Por lo demás, la pantalla queda muy bien integrada en el terminal, con las esquinas redondeadas creando simetría con los bordes curvados del teléfono. Este diseño, según la coreana, hace que se aumente su resistencia en el caso de caídas. Además, el smartphone tampoco resultará dañado si se moja debido a que, gracias al estándar IP68, puede sumergirse a metro y medio de profundidad durante media hora. Como complemento —aunque no lo hemos probado de primera mano— LG afirma que el dispositivo ha superado pruebas de alta temperatura y de penetración de clavos. 
LO MEJOR Y LO PEOR

Lo mejor:

– Diseño plano

– Calidad de la doble cámara
– Pantalla

Lo peor:

– Precio

– Procesador

– Ausencia de efectos en la cámara
Si en la parte delantera destaca la disminución de los marcos, en la trasera lo hacen dos elementos. En primer lugar, el botón de encendido y apagado (que incorpora el lector de huellas) que sigue ubicado en esta zona, como en los últimos modelos de gama alta de la firma. En segundo lugar, la doble cámara, que no sobresale en absoluto del diseño general: el terminal es plano por delante y por detrás. 


Como en el G5, LG ha apostado por incluir dos cámaras para capturar imágenes en gran angular. Ambas tienen una resolución de 13 megapíxeles, pero es prácticamente lo único que comparten: la más “tradicional” de las dos dispone de una apertura de f1.8, estabilización óptica y un ángulo de 71º; mientras que la que permite obtener imágenes en formato gran angular (125º) posee f2.4. De esta forma, es con la primera con la que se obtienen imágenes más luminosas, pero con la segunda se capta más escenario. A efectos prácticos, elegir entre una y otra es tan sencillo como pulsar sobre un icono en la interfaz de la cámara, incluso durante la grabación de vídeo (que realiza en 4K). 
Gracias a esta combinación, se consiguen fotos ricas en detalles, con colores realistas y buen contraste. También son admirables los resultados en las capturas nocturnas o en entornos con poca luz. 
Buena parte de las mejoras en la cámara se deben al software y a las posibilidades que proporciona una pantalla de estas características. De esta manera, LG pone a disposición del usuario un completo abanico de controles manuales y algunas características como un “modo cuadrado” que divide la pantalla en dos: en el superior se muestra la imagen real que estamos enfocando y que se captura en formato 1:1 (el que emplean redes sociales como Instagram o Snapchat), y en el inferior aparece la vista previa de la fotografía, aunque también permite desplazarse por la galería, enviar la imagen, editarla… Además, es posible emplear esta división para conseguir fotografías con la misma composición, crear un collage o unir dos fotografías. 
A nivel de software solo echamos en falta una mayor variedad de funciones de la doble cámara: hubiera sido muy interesante que permitiera aplicar un efecto automático de desenfoque del fondo como el que creó Apple para su iPhone 7 Plus y que ya han comenzado a integrar otros fabricantes en sus modelos. 

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