Las 10 personas más influyentes del mundo de la tecnología

1- Elon Musk

De sobra conocido, a Elon Musk le llegaron a apodar el «Tony Stark» de la vida real por sus locas ideas y su visión de futuro. Creó la pasarela de pagos PayPal y, siendo multimillonario, ha liderado proyectos vanguardistas como Space X, que propone lanzar cohetes espaciales privados, o Tesla Motors, su apuesta por los vehículos eléctricos. Pero su catálogo de ideas es muy variado, que va desde energía solar, el transhumanismo como defensa de los peligros de la inteligencia artificial o el transporte terrestre supersónico.

Su trayectoria profesional ha sido envidiable. Nació en Pretoria (Sudáfrica) en junio de 1971, pero también la doble ciudadanía estadounidense. Estudió Ciencias Económicas en Wharton School de la Universidad de Pensilvania y un segundo grado en Físicas de en esa misma universidad. Precoz y anticipado a su tiempo,empezó a programar a los 12 años y vendió su primer juego por 500 dólares (Blastar». Se fue con 17 años a Estados Unidos huyendo del servicio militar en Sudáfrica que en ese momento seguía sumido en el apartheid.

Después de graduarse fue a Silicon Valley para sacar dos máster en ciencias aplicadas pero lo abandonó por su afán de emprender. A los 24 años dejó Stanford para crear un sistema de almacenamiento, Zip2. Posteriormente, Musk fundó la empresa de pago X.com que se fusionó con PayPal. Este sistema de pago por internet lo vendió en 2002 a eBay por 1,5 billones de dólares, aunque aún es uno de los más grandes accionistas de la compañía.

2- Jeff Bezos


Discreto y casi siempre en la sombra, Jeff Bezos es otra de las personas más influyentes de la tecnología actualmente según la revista «Time». Visionario también, este empresario estadounidense creó el gigante del comercio electrónico Amazon y una de sus mayores aportaciones fue su revolucionario sistema de sugerencias en base a los gustos de los usuarios.

La compañía, que ha agitado la industria en los últimos años, se encuentra en fase de reconversión y aspira a liderar la carrera por la inteligencia artificial con su propuesta Alexa, el asistente virtual que empieza a estar presente en infinidad de productos tecnológicos actuales. No solo eso, la compañía dispone de una división, Amazon Web Servicies, que proporciona la arquitectura basada en la «nube» para alimentar y soportar servicios potentes como Spotify o Netflix.

Nació en Albuquerque (Nuevo México) en 1963. De su padrastro, un cubano llamado Miguel Bezos, heredó su apellido. Estudió Ciencias de la Computación e Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Princeton, donde se graduó en 1986. Posteriormente, trabajó para una compañía de fibra óptica y, luego, en un fondo de Wall Street.

Años después, en 1994, puso en marcha una librería online llamada Cadabra, embrión de Amazon, cuya primera oficina estuvo ubicada en su garaje. Tras comprar el periódico «Washington Post», Bezos ha creado una compañía aeroespacial llamada Blue Origin.

3- Mark Zuckerberg

Excéntrico y de sobra conocido, Mark Zuckerberg era millonario antes de cumplir los treinta años. Vestido siempre de manera informal con camiseta gris y pantalón vaquero, mientras estudiaba en la universidad puso en marcha un experimento de red social que acabaría siendo Facebook, la mayor plataforma social del planeta en estos momentos.

Tras conquistar el entorno móvil y el ordenador, Zuckerberg ha venido apostando por otro tipo de tecnologías que van desde la inteligencia artificial, la realidad virtual y aumentada o nuevas formas para cumplir con uno de sus desafíos, conectar todo el planeta. Actualmente, lucha contra las llamadas «noticias falsas» que han colocado a Facebook entre la espada y la pared sobre la difusión y tratamiento de información.
Nació en White Plains en 1984. Estudió en el Colegio Ardsley y posteriormente en la Academia Philips Exeter. Más tarde, ingresó en la universidad de Harvard en 2003 donde inauguró un sistema online, llamado entonces Facemash, para calificar a las estudiantes del centro. Una idea que empezó a funcionar y logró extenderse no solo entre los estudiantes de esta universidad sino en otras. Un año después crearía Facebook, que actualmente acumula casi dos mil millones de seguidores en todo el mundo.

4- Tim Cook

Difícil fue la papeleta de Tim Cook cuando tomó las riendas de una compañía, Apple, adorada como una religión por sus fanáticos seguidores, tras la muerte de su fundador, el admirado Steve Jobs. Criticado y siempre sufriendo constantes comparaciones, se ha hecho un hueco y ha plasmado su personalidad en la empresa. Con él al frente, la multinacional norteamericana ha crecido a nivel económico.

Su influencia es tal que cualquier cosa que pone en marcha esta valiosa empresa se mira con lupa y suele agitar algunos cimientos de la industria. Todo proyecto parece estar condenado a copiarse por algunos rivales, aunque durante su mandato ha tenido que capear las críticas que insisten en que la firma de la manzana ha perdido músculo para innovar. Sin embargo, actualmente la compañía ensaya con varias tecnologías que van desde la inteligencia artificial, la realidad aumentada o los coches autopilotados.

Nació en Robertsdale en 1960, obtuvo un máster en Administración de Negocios (M.B.A.) en la Fuqua School of Business de la Universidad de Duke en 1988. Comenzó su carrera trabajando en IBM. Posteriormente trabajó como jefe de Operaciones de la División de Distribución en Intelligent Electronics y, después, se incorporó como vicepresidente para Materiales Corporativos en la empresa informática Compaq, donde estuvo seis meses, hasta que fue contratado por Steve Jobs para incorporarse a Apple en 1998.

5- Sundar Pichai

Es, actualmente, el consejero delegado del mayor buscador del mundo, Google. Nacido en 1972 en Chennai (India), se licenció en tecnología en el Indian Institute of Technology, Kharagpur.

Entró a formar parte de la compañía norteamericana en 2004, donde lideró la innovación de un conjunto de productos de software de Google, incluyendo Google Chrome y Chrome OS, además de ser en gran parte responsable de Google Drive. Se le atribuye un importante grado de influencia, sobre todo en estos momentos en los que se ha venido a denominar como la era de la posverdad.

La compañía también está siendo mirada con lupa por sus actividades empresariales, acusadas de monopolísticas por la Comisión Europea, y la difusión de las «noticias falsas». En una entrevista concedida a ABC, Pichai señaló en 2014 que «Android está diseñado para que sea seguro».

6- Evan Spiegel

El cofundador de la aplicación de mensajería efímera Snapchat es la magia y el motor de la compañía americana, que en los últimos años ha revolucionado los códigos de comportamiento en redes sociales gracias a algunas características vanguardistas en su momento.

Nació en 1990 en Los Angeles (California). Estudió en la universidad de Stanford. Calificado de egocéntrico y despiadado, se casó con la modelo Miranda Kerr. Su idea de borrar los mensajes pasado un tiempo ha sido imitado por otras plataformas rivales. ¿Puede seguir innovando al mismo ritmo?

«No entiendo que en Internet se quede todo guardado para siempre. Borrar sería mejor para todo el mundo», aseguraba a principios de año en una entrevista para «XL Semanal» con motivo de la salida a bolsa de Snapchat.

7- Mary Barra

Una mujer en un mundo liderado por hombres, pero que se ha ganado a pulso. Mary Barra, presidenta ejecutiva de la multinacional del automóvil General Motors, ha empezado a transformar una empresa tradicional para pasearse por proyectos de coche eléctrico y autónomo, aunque ha sufrido una profunda crisis después de llamar a revisión a treinta millones de modelos por posible riesgo de incendio.

Nació en Royal Oak (Michigan) en 1961 y se graduó en Waterford Mott High School. Entró a trabajar en la compañía con solo 18 años. Sus coches favoritos son Chevrolet Camaro y Pontiac Firebird.

8- Satya Nadella

Experto en sistemas basados en la «nube», Satya Nadella ha logrado que Microsoft sea una empresa «cool» que caiga bien. Uno de sus grandes proyectos al mando ha sido Windows 10, una de las versiones más importantes y con mejor acogida entre el público desde hacía años y ha venido, además, apostando por lanzar productos propios.

Nació en Hyderabad (India) en 1967 y entró en la Universidad de Manipal, donde se licenció en Ingeniería Electrónica. Tras finalizar sus estudios universitarios comenzó a trabajar como ingeniero técnico en la empresa informática Sun Microsystems.

En 1992 pasó a formar parte de Microsoft Corporation como Vicepresidente de la División de Negocio y también de la investigación y desarrollo (I+D) para la División de Servicios Online. Previo a su nombramiento como consejero delegado de la compañía en 2014, fue Vicepresidente de la empresa Microsoft y Vicepresidente Ejecutivo del grupo de la computación en la nube.

9- Susan Wojcicki

Otra mujer muy influyente es Susan Wojcicki, directora ejecutiva de YouTube, la principal plataforma de videos del mundo desde 2014. Wojcicki, una de las empleadas más veteranas de la compañía y ostenta la distinción de ser empleada número 16 de Google.

En 1998 albergó en el garaje de su casa el inicio y desarrollo del motor de búsqueda creado por Sergey Brin y Larry Page. Además, es la hermana de Anne Wojcicki, cofundadora de 23andMe, empresa de diagnósticos genéticos, y esposa del cofundador de Google, Sergey Brin, separados tras seis años de matrimonio.

Nació en Santa Clara en 1968. Estudió Historia y Literatura en la Universidad de Harvard.

10- Andrew Jassy

De menor perfil mediático, Andrew Jassy es el vicepresidente de Amazon Web Services, parte esencial de la arquitectura de funcionamiento de servicios tan populares como Netflix o Spotify y es, en la actualidad, una de las divisiones más importantes de la compañía americana.

Facebook y Tesla: conectar el cerebro a la máquina

Realidad o ficción. Tal vez estemos más cerca de la primera que de la segunda. Uno de los objetivos que se marca la industria de la tecnología es hacer del cerebro humano un órgano más inteligente. Más listo. Más completo. ¿Acaso se ha llegado a su límite? Cuando uno saca a relucir esta pregunta, de pronto, siempre hay alguien que apela al mito, erróneamente atribuido al científico Albert Einstein, sobre que los seres humanos solo utilizamos únicamente el 10% de nuestro cerebro.

Un creencia popular muy extendida y arraigada, pero que apunta a que, con entrenamiento, podemos mejorar nuestra inteligencia. El camino que han empezado a explorar firmas del sector es llevar a la sociedad algún tipo de aparato o accesorio para activar y utilizar ciertas prestaciones del cerebro. Existe una corriente dentro de la investigación neurocientífica que se muestra a favor de del transhumanismo, de la mejora humana, y de dar un nuevo impulso en la evolución hasta alcanzar llegar a lo que se ha denominado el posthumano, una «producto» humano basado en la neurociencia y la robótica. ¿Matrix?

Ya han comenzado algunas pruebas. Elon Musk, fundador de admiradas empresas como Tesla, tiene un nuevo juguete, Neuralink, una firma de investigación que propone conectar el cerebro a un ordenador en cuestión de cuatro años. ¿Para qué, se preguntarán? El objetivo primordial sin embargo tiene tintes filantrópicos. La idea del magnate sudafricano es poner el foco en la salud, utilizar la tecnología para ayudar a personas con lesiones cerebrales graves, es decir, acabar con las enfermedades neurodegenerativas. Pero, en la lejanía, puede contribuir al bienestar y comodidad de personas mentalmente sanas.

Para ello, según expuso la compañía en la presentación del proyecto, requiere de una interfaz que vincula, mediante unos sensores neuronales, a la persona directamente con el ordenador, permitiendo interactuar con ciertos programas son el empleo e interpretación de las ondas cerebrales. Una propuesta que desde hace décadas se está investigando en el campo de la neurociencia pero que, ahora, con la irrupción de empresas tecnológicas se puede decir que quieren anticiparse a un futuro en donde existan (tal vez en cinco o diez años) algún tipo de «gadget» comercial.

Musk no está solo en esta aventura. De la mano de una antigua directora de DARPA -la agencia de proyectos de investigación militar de EE.UU., Facebook ha puesto rumbo a un futuro conectado entre el cerebro y la máquina. Para ello, según desveló recientemente el propio Mark Zuckerberg, fundador, dueño y jefe de la multinacional americana, se requerirá de un aparato en forma de visor que, mediante una serie de sensores, traducirán los impulsos cerebrales en códigos comprensibles para un sistema informático.

Gracias a este invento, los responsables del proyecto creen que están en condiciones de asegurar que en cuestión de dos años una persona, con solo pensar una frase, automáticamente se escribirá en el ordenador. La ambición (sin límites) de la empresa que nació como una simple red social en 2004 es generar hasta cien palabras por minuto, un hito teniendo en cuenta que una persona, con sus dedos sobre la pantalla táctil de un teléfono móvil, puede escribir unas 27 palabras por minuto. Cuatro o cinco veces más rápido.

En 2012, un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan lograron fabricar un cable capaz de enchufar directamente el cerebro humano a una computadora. El ingenio era, sobre el papel, tan preciso que podía conectarse, incluso, a células individuales. También otro ingenioso proyecto supuso, en 2015, un prometedor paso. Investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) desarrollaron un método para estimular el cerebro mediante campos magnéticos sin necesidad de implantes ni de pasar por el quirófano, simplemente inyectando diminutas partículas magnéticas (nanopartículas).

Conectar el cerebro a una máquina es toda una realidad. Desde hace ya varios años se está trabajando en este campo y son muchos los grupos de investigación que dedican esfuerzo en intentar mejorar la interacción entre el cerebro y una máquina, como puede ser un ordenador. Sin embargo, hay que matizar que no siempre es sencillo, y todo depende de cómo se va a llevar a cabo el control”, asegura en declaraciones a ABC Ricardo Ron, Ingeniero de Telecomunicación por la Universidad de Málaga, quien sostiene sin embargo que “para poder controlar una máquina a través del cerebro es necesario poder tener cierto control de nuestras propias señales cerebrales”.

En su opinión, para poder. ejercer ese control, existen varias opciones. En un primer caso -relata- se puede ejercer un control voluntario de nuestras señales cerebrales de manera bastante efectiva pero para ello debemos esperar a que se produzca algún tipo de estímulo externo (como un flash luminoso). Dicho estímulo externo será generado por algún dispositivo. Estos sistemas funcionan muy bien y tienen como principal aplicación el que una persona pueda controlar un teclado virtual a través de las señales cerebrales con la finalidad de escribir palabras y frases.

Pero también -continúa- en un segundo caso cabe la posibilidad de modificar las señales cerebrales sin necesidad de ningún estímulo externo, sólo a través del pensamiento. “En efecto, llevando a cabo determinadas tareas mentales se puede ejercer cierto control de nuestras señales cerebrales. Estas tareas pueden ser imaginar movimientos de las manos, de los pies, realizar una operación matemática mentalmente, …) En este caso, estos sistemas son mucho más complejos de controlar, se requiere bastante entrenamiento y, por lo general, las señales de control suelen ser muy limitadas. Se sigue trabajando actualmente mucho para intentar mejorar esta interacción”, apunta este experto.

Este experto apunta además posibles usos de estos sistemas informáticos. “Teniendo en cuenta que el control de estos sistemas no es siempre evidente, uno de los usos más interesantes sería para dotar de un canal de comunicación y control a personas que sufren importantes deficiencias en sus funciones motoras”. Es el caso de los pacientes que sufren, por ejemplo, de Esclerosis Lateral Amiotrófica, los cuales pueden encontrarse totalmente paralizados. “Al no poder mover ningún músculo de su cuerpo, estos sistemas permitirían a estos pacientes poder ejercer cierto control sobre un dispositivo a través de sus señales cerebrales. A partir de aquí, las aplicaciones pueden ser infinitas, pero es verdad que siempre que se pueda controlar algún músculo del cuerpo, hay otros sistemas más eficientes en comparación con una interfaz cerebro-computadora”, reconoce.

A vueltas con el «biohacking»

Estos proyectos que tantas líneas de texto dejan tras de sí en artículos y reportajes y sorprenden a cualquiera, sugieren una cara más sombría. ¿Será posible, entonces, «espiar» la mente humana? ¿Lo que piensan? No es descabellado, pues, que determinados expertos en bioética como el profesor de la Universidad de Zurich Roberto Adorno hayan manifestado sus duda sobre estos sistemas cognitivos. Al igual que él, Marcello Ienca, de la Universidad de Basilea (Suiza), han propuesto en un artículo en Life Sciences, Society and Policy una actualización de la carta de Derechos Humanos para añadir una nueva cláusula: el «hackeo» de mentes.